Una buena historia no solo describe lo que el personaje es; también relaciona lo que es con lo que hace. Entonces, los lectores quizá no encontraron una buena historia. No se puede asegurar que una narrativa fracase por la homosexualidad de sus personajes. Si así fuese, la mismísima Satiricon, catalogada como la primera novela occidental, y protagonizada por personajes hoy denominados "homosexuales" desde una mirada moderna, habría pasado desapercibida. Habría ocurrido lo mismo con Wilde y su Dorian Gray, con Thomas Mann y su Muerte en Venecia o con Jonathan Demme y su Philadelphia...
Tampoco son las únicas determinantes para el éxito o la relevancia de una obra la sexualidad o la inclusión, porque en los 60 y 70, Marvel, principalmente, se asumió como inclusiva y se embarcó en un proyecto de diversificación de sus personajes en cuanto a raza, credo, sexualidad y posición socio-economica. En fin, que el hijo de Superman sea homosexual o que Spiderman sea negro en un universo particular no importa tanto como la historia... La historia! Si la construyes bien puedes incluir lo que sea.

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